Anales de Pediatría Continuada Anales de Pediatría Continuada
An Pediatr Contin. 2003;1:57-66 - Vol. 1 Núm.2

Etiología y diagnóstico

Jesús Pérez-Rodríguez a, Dolores Elorza a

a Servicio de Neonatología. Hospital Universitario La Paz. Departamento de Pediatría. Universidad Autónoma de Madrid. Madrid. España.

Artículo

Puntos clave

  • La patología respiratoria es la mayor causa de morbilidad en el período neonatal: afecta al 2-3% de los recién nacidos y a más del 20% de los prematuros.
  • Los datos perinatales, la evolución de los síntomas en las primeras horas de vida y la radiografía de tórax conforman la base para el diagnóstico en la mayor parte de los casos.
  • La orientación diagnóstica temprana es importante para instaurar medidas terapéuticas específicas (surfactante en la enfermedad de membrana hialina, antibioterapia temprana en la infección pulmonar, etcétera).
  • En los casos más graves, y cuando la respuesta a las medidas terapéuticas no es la esperada, se debe investigar la presencia de procesos asociados a la patología de base, como neumotórax, enfisema intersticial pulmonar, hipertensión pulmonar persistente neonatal o hemorragia pulmonar.
  • La importancia de un derrame pleural y de la función diafragmática en lesiones del frénico se evalúa mejor con ecografía.

Lectura rápida

  • Orientación diagnóstica: manifestaciones clínicas
  • La orientación diagnóstica del distrés respiratorio neonatal agudo de comienzo inmediato al nacimiento es posible en la mayor parte de los casos mediante una adecuada información perinatal (embarazo, parto, reanimación), peso y edad gestacional del paciente, radiografía de tórax, y analítica que descarte infección.
  • La estimación del volumen de líquido pleural, cualquiera que sea la etiología, así como la movilidad diafragmática (lesiones del frénico), se valoran mejor por ecografía. Algunas malformaciones pueden requerir estudios de TAC, resonancia magnética o laringo-tráqueo-broncoscopia para un diagnóstico más preciso.
  • La gravedad de la insuficiencia respiratoria en el distrés respiratorio neonatal agudo se valora de modo más fiable por las alteraciones gasométricas y por las necesidades de oxígeno y de asistencia respiratoria para corregirlas, que por los síntomas clínicos de dificultad respiratoria (auscultación, polipnea, test de Silverman).
  • Enfermedad de membrana hialina
  • La gravedad clínica de la enfermedad de membrana hialina tiene muy buena correlación con el grado de atelectasia en la radiografía de tórax.
  • La administración de surfactante intratraqueal modifica, cuando hay respuesta a este tratamiento, el curso clínico natural de la enfermedad.
  • Taquipnea transitoria del recién nacido
  • La taquipnea transitoria del recién nacido o mala adaptación pulmonar es el cuadro más frecuente de distrés respiratorio neonatal agudo.
  • El parto por cesárea es un factor de riesgo bien documentado.
  • Si bien inicialmente puede ser clínicamente indistinguible de una enfermedad de membrana hialina, los síntomas y las necesidades de oxígeno mejoran en las primeras 24 h.
  • Infección pulmonar
  • No existe un patrón radiológico característico de infección pulmonar en la neumonía perinatal.
  • Acidosis metabólica, apnea y shock temprano son signos sugestivos de infección.
  • En caso de sospecha, debe iniciarse antibioterapia empírica temprana hasta que se excluya o confirme el diagnóstico.
  • Otras causas de distrés respiratorio agudo
  • En la patología pulmonar aguda (síndrome de aspiración meconial, infección, enfermedad de membrana hialina), la hipoxemia o la hipercapnia que no responden a oxígeno y ventilación mecánica deben orientar a la investigación de alguna complicación o patología asociada, sobre todo neumotórax o hipertensión pulmonar persistente neonatal.
  • El neumotórax puede producirse de modo espontáneo, tras maniobras de reanimación, SAM o episodios de aspiración de alimento. Su frecuencia aumenta en RN que precisan ventilación asistida, especialmente inmaduros o con enfermedad pulmonar grave cuando se requieren presiones inspiratorias elevadas.
  • La sospecha clínica se basa en hipoventilación del lado afecto y desplazamiento de los tonos cardíacos hacia el lado sano.
  • Hipoplasia pulmonar
  • La hipoplasia pulmonar puede ser primaria o secundaria y unilateral o bilateral. Las formas primarias son menos frecuentes. La hipoplasia pulmonar secundaria se asocia sobre todo a oligohidramnios por pérdida crónica de líquido amniótico o malformaciones renales y a hernia diafragmática congénita.
  • Hipertensión pulmonar persistente neonatal (HPPN)
  • La sospecha clínica se basa en la existencia de una patología pulmonar de base con hipoxemia grave que no responde al tratamiento.
  • Diagnóstico diferencial del distrés respiratorio neonatal agudo
  • En la mayor parte de los casos la orientación diagnóstica de un RN con dificultad respiratoria se establece analizando conjuntamente los datos de anamnesis, del examen físico, de la radiografía de tórax y de las pruebas de laboratorio señalados en la tabla 3.

La patología respiratoria constituye la causa más frecuente de morbilidad en el período neonatal, y puede afectar al 2-3% de los recién nacidos y hasta el 20% de los que tienen un peso al nacer menor de 2,5 kg1,2. El grado de desarrollo anatómico y fisiológico del sistema respiratorio, especialmente en los recién nacidos (RN) pretérmino, y los rápidos cambios que deben producirse en el momento del nacimiento, cuando el recambio gaseoso pasa de la placenta al pulmón, son, junto con malformaciones e infecciones, los factores fundamentales que explican esta alta incidencia.

En el momento actual, debido a los constantes avances en el diagnóstico, en el control y en el tratamiento fetal, y también al conocimiento fisiopatológico y a las nuevas posibilidades terapéuticas de estos procesos, la letalidad se ha reducido de modo considerable y se limita casi exclusivamente a los recién nacidos de peso al nacer extremadamente bajo, a malformaciones congénitas a las que se asocia hipoplasia pulmonar o alteraciones musculoesqueléticas, y a algunos cuadros que cursan con hipertensión pulmonar persistente neonatal.

El objetivo de la presente actualización consiste en revisar los aspectos más importantes de la etiología y el diagnóstico de la dificultad respiratoria aguda de comienzo inmediato o en las primeras horas tras el nacimiento.

Orientación diagnóstica: manifestaciones clínicas de la dificultad respiratoria

Las manifestaciones clínicas más comunes de las enfermedades pulmonares neonatales son: cambios en la frecuencia y el ritmo respiratorio, retracciones costales, quejido espiratorio, cianosis (o necesidad de oxígeno suplementario para evitarla) y alteraciones en la auscultación pulmonar, que son expresiones de la situación fisiopatológica y de los intentos de adaptación a la misma por parte del paciente. Permiten valorar la gravedad del cuadro más que la etiología, para la que suele ser necesario realizar una completa anamnesis y pruebas complementarias, especialmente radiografía de tórax.

La taquipnea, con frecuencia respiratoria superior a 60 y en ocasiones a 90-100 respiraciones/min, es característica de estos cuadros. Cuando se acompaña de retracciones subcostales y/o intercostales intensas que indican un trabajo respiratorio aumentado y de pequeñas pausas intercaladas para "descansar", se debe establecer alguna intervención terapéutica para evitar una pausa de apnea. El test de Silverman3 (tabla 1) permite de un modo sencillo cuantificar la intensidad del trabajo respiratorio e ir valorando la evolución clínica cuando el paciente no está sometido a presión de distensión continua o ventilación mecánica, ya que en estas situaciones el aleteo nasal y el quejido espiratorio no pueden ser valorados.

La auscultación pulmonar cuidadosa, analizando la presencia de hipoventilación difusa o localizada en alguna zona torácica, estertores, roncus, estridor inspiratorio, asimetrías o desplazamiento de los tonos cardíacos, puede proporcionar información relevante acerca de la distribución del murmullo vesicular, la posición del tubo traqueal en pacientes intubados, la sospecha de neumotórax-neumomediastino, el derrame pleural abundante, etc.

En la valoración del color de los RN con dificultad respiratoria, la cianosis central (cianosis de piel y mucosa labial-lingual) indica la existencia de hipoxemia que puede ser de origen cardíaco o pulmonar. La cianosis de origen pulmonar suele disminuir en respuesta a incrementos en la fracción de oxígeno del aire inspirado (FiO2), salvo en casos de malformaciones extremadamente graves o cuando la patología pulmonar está asociada a un cortocircuito derecha-izquierda a través del conducto arterioso y/o foramen oval por hipertensión pulmonar. La cianosis periférica (en extremidades) puede ser debida a hipotermia o a mala perfusión periférica. Los RN con insuficiencia respiratoria pueden tener coloración pálida por vasoconstricción y acidosis y, si la cifra de hemoglobina es baja, pueden tener hipoxemia sin cianosis. La FiO2 necesaria para mantener un color sonrosado del paciente (y una saturación de oxígeno de la hemoglobina [SatO2] adecuada medida por pulsioximetría), junto con el test de Silverman, son buenos indicadores clínicos de la gravedad de la insuficiencia respiratoria.

Etiología

En la tabla 2 se señalan las causas más frecuentes de dificultad respiratoria con las denominaciones más habituales de estos cuadros y con un planteamiento en el que se combinan criterios cronológicos y patogénicos que facilitan la orientación diagnóstica1,2.

Distrés respiratorio de comienzo inmediato al nacimiento

La presencia de dificultad respiratoria en los primeros minutos u horas tras el nacimiento es la situación que se observa más frecuentemente en este grupo de problemas, y se deben plantear estrategias de diagnóstico y tratamiento basadas, por una parte, en las características del paciente (pretérmino o término) y sus antecedentes perinatales (infección, malformaciones, volumen y características del líquido amniótico), maniobras de reanimación realizadas, y, por otra, en las características clínicas indicadas anteriormente.

Enfermedad de membrana hialina (EMH)

Se produce por déficit de surfactante pulmonar4. Afecta sobre todo a los RN pretérmino, y su incidencia es tanto mayor cuanto menor es la edad gestacional (superior al 60% en RN con edad gestacional inferior a 28 semanas, del 10 al 20% a las 34 semanas, e inferior al 5% a partir de las 36 semanas de edad gestacional)5. Además del déficit de surfactante, se han descrito alteraciones en la bomba de Na en el epitelio nasal de pacientes con esta enfermedad, hecho que, si sucede lo mismo en el epitelio alveolar, podría estar implicado en su patogenia6. En la figura 1 se exponen la secuencia fisiopatológica y las manifestaciones clínicas características de la EMH.

Figura 1. Fisiopatología y manifestaciones clínicas de la enfermedad de membrana hialina (EMH).

La dificultad respiratoria comienza en la misma sala de partos o en las primeras horas de vida, con quejido, polipnea y retracciones tanto más precozmente cuanto menor es la edad gestacional y mayor la gravedad del cuadro. En la evolución "espontánea" se observa un incremento progresivo del trabajo respiratorio y de las necesidades de oxígeno durante las primeras 36-48 h, para ir remitiendo los signos de dificultad respiratoria y las necesidades de oxígeno en los 2-3 días siguientes. Los RN muy inmaduros suelen necesitar soporte respiratorio con presión de distensión continua o ventilación mecánica y administración muy precoz de surfactante7,8. Esta terapéutica puede modificar la evolución clínica de la EMH, acortando su duración. La afectación del estado general, la acidosis metabólica y la alteración hemodinámica (hipotensión arterial, mala perfusión periférica) son variables que dependen de la gravedad de la enfermedad.

La determinación del perfil pulmonar en aspirado traqueal o faríngeo muestra valores de cociente lecitina/esfingomielina (L/E) < 2 y ausencia de fosfatidilglicerol (PG)9. El empleo generalizado de corticosteroides prenatales para acelerar la maduración pulmonar y el uso de surfactante profiláctico hacen que la utilidad clínica de esta prueba, por su retraso en el resultado, sea en el momento actual limitada, si bien otros procedimientos de análisis rápido de actividad del surfactante a la cabecera del paciente podrían tener alguna utilidad10.

La presencia de hipoxemia, inicialmente sin importante retención de CO2, y la ausencia de anomalías en el recuento y fórmula leucocitaria, son otros datos de laboratorio que apoyan el diagnóstico de EMH.

La radiografía de tórax muestra un patrón característico con pulmones poco aireados y bajo volumen pulmonar (atelectasia difusa), al que se añaden datos que se correlacionan bien con la gravedad (figs. 2 y 3). Se distinguen cuatro grados o tipos de gravedad creciente11:

Figura 2. Evolución radiológica de la enfermedad de membrana hialina (EMH) tras administración de surfactante. A: EMH grave (tipo IV) (edad: 1 h); B: tras dos dosis de surfactante (edad: 8 h).

Figura 3. Enfermedad de membrana hialina grave: evolución a enfisema intersticial pulmonar.

­ Tipo I: patrón reticulogranular fino y homogéneo como vidrio esmerilado.

­- Tipo II: similar al anterior pero más denso y con broncograma aéreo más visible.

­- Tipo III: pacificación alveolar difusa y confluente con menor volumen pulmonar.

­- Tipo IV: "pulmón blanco". Ausencia prácticamente total de aire en el parénquima pulmonar, cuya densidad no se distingue de la silueta cardíaca.

Además de posibles complicaciones pulmonares agudas (enfisema intersticial pulmonar, neumotórax), los RN más inmaduros con EMH grave tienen más riesgo de ductus persistente sintomático, hemorragia intraventricular y enfermedad pulmonar crónica de la prematuridad12.

Taquipnea transitoria del recién nacido (TTRN) o mala adaptación pulmonar1

Se produce por retraso en la reabsorción del líquido pulmonar tras el nacimiento13. También se denomina síndrome de pulmón húmedo14 o distrés tipo II15. Es el tipo más frecuente de dificultad respiratoria neonatal (fig. 4). Afecta tanto a RN pretérmino como a término, frecuentemente con antecedentes de parto por cesárea, sedación materna, asfixia o aspiración de líquido amniótico claro13,16. Estudios de perfil pulmonar en estos pacientes han mostrado cociente L/E normal (> 2) y ausencia de PG17.

Figura 4. Dos casos de taquipnea transitoria del recién nacido o mala adaptación pulmonar.

En las primeras 4-6 h de vida el cuadro clínico puede ser indistinguible de una EMH, pero en la evolución se observa que las necesidades de oxígeno suplementario no continúan aumentando, raramente superan el 40% y a las 36-48 h suele estar resuelto o quedar una mínima polipnea residual. La afectación del estado general y la alteración hemodinámica son poco relevantes, y en la gasometría se observa sobre todo retención de CO2 leve o moderada. En la radiografía de tórax aparecen pulmones bien aireados o ligeramente hiperinsuflados, con condensaciones perihiliares bilaterales prominentes y que se extienden hacia la periferia del pulmón. Líquido en cisuras o pequeños derrames pleurales son hallazgos asociados frecuentes11,14. En las primeras 8-12 h de vida la radiografía de tórax puede no ser concluyente para diferenciar EMH tipo I y TTRN. Los datos de laboratorio, hemograma, proteína C reactiva (PCR), etc., no muestran alteraciones sugestivas de infección.

Distrés respiratorio leve

En la clasificación de Hjalmarson1 se incluye este cuadro caracterizado por signos clínicos de dificultad respiratoria durante las 3-6 primeras horas de vida sin que se observen alteraciones radiológicas ni gasométricas significativas y con una evolución autolimitada y uniformemente favorable. Las diferencias con las formas más leves de TTRN son muy tenues y destacan más por las alteraciones gasométricas y por la evolución cronológica de los síntomas.

Infección pulmonar temprana

La infección pulmonar perinatal puede producirse por vía ascendente desde el canal del parto o por paso transplacentario de microorganismos18,19 y afectar tanto a RN pretérmino como a término. La etiología bacteriana (Streptococcus agalactiae, Escherichia coli, Haemophilus influenzae, Listeria monocytogenes, etc.) es la más habitual, pero ante un cuadro clínico compatible y cultivos habituales negativos o antecedentes epidemiológicos sugestivos también debe ser investigada la posibilidad de infección por especies de Candida, virus de diferentes tipos cada vez más frecuentemente reportados, Mycoplasma, Chlamydia o Ureaplasma urealyticum20-25.

Los síntomas respiratorios pueden ser inicialmente predominantes e indistinguibles de una EMH o TTRN, pero muy tempranamente, ya desde las primeras horas de vida, en los casos graves aparecen signos y síntomas de sepsis y shock con acidosis metabólica, mala perfusión periférica, gradiente térmico central periférico aumentado y tendencia a presentar pausas de apnea. La hipertensión pulmonar persistente neonatal con cortocircuito derecha-izquierda a través del ductus arterioso y/o el foramen oval puede complicar aún más el cuadro en los casos más graves. La existencia de antecedentes de infección o fiebre materna, de rotura prematura de membranas y/o de corioamnionitis puede orientar el diagnóstico.

La radiografía de tórax es inespecífica y muestra patrones similares a la EMH, TTRN, condensaciones bronconeumónicas de distribución irregular o incluso un patrón miliar26. El recuento y la fórmula leucocitarias con un cociente neutrófilos inmaduros/totales aumentado27 y un incremento de PCR, procalcitonina u otros marcadores de infección28 permiten orientar el diagnóstico e iniciar tempranamente un tratamiento antibiótico empírico hasta recibir los resultados de los cultivos.

Síndrome de aspiración meconial (SAM)

La causa del SAM es la llegada a la vía aérea intratorácica de líquido amniótico que contiene meconio (fig. 5). La emisión de meconio al líquido amniótico se produce durante períodos de asfixia. Los movimientos respiratorios que ésta induce en el feto intraútero o bien las primeras respiraciones tras el nacimiento desplazan las partículas de meconio hacia las pequeñas vías aéreas, produciendo un mecanismo valvular de obstrucción, una reacción inflamatoria en los pulmones y una inactivación del surfactante que constituyen la etiopatogenia del SAM29-32. El cuadro se presenta en RN a término y postérmino. La presencia de meconio en líquido amniótico en RN pretérmino sugiere infección frecuentemente producida por Listeria.

Figura 5. Dos casos de síndrome de aspiración meconial. A: gran neumomediastino y pequeño neumotórax izquierdo; B: predominio de condensación con algunas áreas hiperinsufladas.

A los síntomas de dificultad respiratoria se añade el antecedente de líquido amniótico meconial. La piel y el cordón umbilical pueden estar impregnados de una coloración marrón verdosa del meconio. El tórax está hiperinsuflado y en la auscultación con frecuencia se detectan roncus, estertores y asimetría en la ventilación alveolar, con tonos cardíacos alejados o desplazados que sugieren la presencia de neumotórax y/o de neumomediastino. La gasometría muestra retención de CO2 e hipoxemia en grado variable. Los casos más graves cursan con hipertensión pulmonar persistente neonatal asociada. Cuando hay asfixia grave asociada, las manifestaciones clínicas y la alteración gasométrica están presentes desde el nacimiento. En otras ocasiones la gravedad de la insuficiencia respiratoria va aumentando progresivamente a lo largo de las primeras 12-24 h de vida y se acompañan de un cambio en la radiografía de tórax hacia un patrón de mayor condensación, probablemente relacionado con la neumonitis y la inflamación producida por el meconio29,30.

El patrón radiológico es muy variable y no siempre guarda correlación con la s manifestaciones clínicas. Los signos característicos (fig. 6) son zonas de condensación irregular en ambos campos pulmonares que alternan con zonas hiperaireadas, y frecuentemente neumomediastino o neumotórax. En los casos más graves hay un predominio de las condensaciones, que pueden hacerse confluentes y dar una imagen de condensación homogénea11; es entonces cuando se piensa que otros factores asociados a la asfixia o a la infección crónica intraútero, como edema pulmonar, fallo miocárdico, etc., pueden ser tanto o más importantes que la propia aspiración de meconio en su desarrollo33.

Figura 6. Pulmón "pequeño" (siete espacios intercostales) e hiperaireado por oligohidramnios grave y prolongado (dry lung syndrome).

Otras causas de distrés respiratorio agudo

Aire extraalveolar. Se produce con más frecuencia en el período neonatal que en cualquier otra época de la vida y aparece relacionado con diferentes características del desarrollo pulmonar. Las formas más frecuentes son el neumotórax, el neumomediastino y el enfisema intersticial pulmonar34,35. El neumopericardio, el enfisema subcutáneo, el neumoperitoneo y el aire intravascular de origen pulmonar son hallazgos menos frecuentes y que suelen asociarse a alguna de las formas inicialmente citadas de aire extraalveolar y a patología pulmonar de base grave. La patogenia más aceptada es una rotura alveolar y posterior disección de las vainas perivasculares y emigración del gas a alguna de las diferentes cavidades.

El neumotórax puede producirse de modo espontáneo, tras maniobras de reanimación, SAM o episodios de aspiración de alimento. Su frecuencia aumenta en RN que precisan ventilación asistida, especialmente inmaduros o con enfermedad pulmonar grave cuando se requieren presiones inspiratorias elevadas. La sospecha clínica se basa en hipoventilación del lado afecto y desplazamiento de los tonos cardíacos hacia el lado sano, y la radiografía de tórax permite estimar la cantidad y distribución (anterior, lateral, subpulmonar) del aire en la cavidad pleural. No debe confundirse con el espacio pleural "vacío" inicial tras intervención de hernia diafragmática congénita36.

El neumomediastino se caracteriza clínicamente por la auscultación de tonos cardíacos muy débiles y alejados, en ocasiones más audibles en la región epigástrica o subxifoidea. La radiografía de tórax muestra un halo de aire adyacente o sobre la silueta cardíaca. En la proyección lateral se observa hiperlucencia retrosternal y la forma de vela de la silueta tímica11.

El neumopericardio produce clínicamente una disminución de intensidad de los tonos cardíacos, acompañada de compromiso hemodinámico en los casos graves. La radiografía de tórax muestra una cámara de aire que delimita la silueta cardíaca, separada de la membrana pericárdica.

Hipoplasia pulmonar. La hipoplasia pulmonar puede ser primaria o secundaria y unilateral o bilateral. Las formas primarias son menos frecuentes. La hipoplasia pulmonar secundaria se asocia sobre todo a oligohidramnios por pérdida crónica de líquido amniótico o malformaciones renales y a hernia diafragmática congénita. Otras causas menos frecuentes incluyen masas mediastínicas o abdominales, derrame pleural, ascitis e hidropesía fetal que pueden comprimir y dificultar el desarrollo pulmonar37-40. El diagnóstico clínico se basa en los antecedentes. La radiografía muestra un pulmón pequeño que, si no hay patología asociada, puede estar hiperclaro pero con diafragma a nivel de la 5.ª-6.ª costilla a pesar de utilizar ventilación mecánica con presiones elevadas. El grado de insuficiencia respiratoria estará en relación con la hipoplasia pulmonar. Pueden asociarse EMH o infección pulmonar si se trata de un RN pretérmino o de una rotura prolongada de membranas con corioamnionitis.

Frecuentemente existe hipertensión pulmonar persistente neonatal, por la disminución del número de vasos que supone la hipoplasia pulmonar y por las alteraciones gasométricas, hipoxemia, hipercapnia, acidosis, que propician el aumento de resistencia vascular pulmonar. Algunos casos de oligoamnios prolongado, denominados "dry lung syndrome" o síndrome del pulmón comprimido41,42, muestran inicialmente signos clínicos y radiológicos similares a una hipoplasia pulmonar y requieren presiones inspiratorias y FiO2 muy elevadas para conseguir un recambio gaseoso adecuado, pero tienen una recuperación rápida. Esta rápida mejoría sugiere que no se trata de una hipoplasia pulmonar anatómica.

Hipertensión pulmonar persistente neonatal (HPPN). Se caracteriza por una presión arterial pulmonar elevada tras el nacimiento que condiciona un cortocircuito derecha-izquierda a través del conducto arterioso y/o el foramen oval. Aunque pueden existir diversos factores etiológicos (fig. 7), la HPPN se observa sobre todo asociada a otros procesos pulmonares como SAM, sepsis, hipoplasia pulmonar o EMH. Aunque es más frecuente en RN a término, por la mayor reactividad y desarrollo muscular de las arteriolas pulmonares, puede presentarse también en RN pretérmino43. La sospecha clínica se basa en la existencia de una patología pulmonar de base con hipoxemia grave que no responde al tratamiento. Algunos casos idiopáticos, en los que no se observa patología pulmonar significativa en la radiografía, podrían ser debidos a mal alineamiento de los capilares pulmonares, tratamiento prenatal con antiinflamatorios no esteroideos u otros factores44,45. El grado de hipertensión pulmonar, la localización de los cortocircuitos y el diagnóstico diferencial con una cardiopatía congénita se establecen mediante ecocardiografía. La existencia de shunt ductal se confirma si existe diferencia entre PaO2 (> 15 mmHg) o SatO2 (> 4%) preductal y posductal (fig. 7).

Figura 7. Hipertensión pulmonar persistente neonatal.

Diagnóstico diferencial del distrés respiratorio neonatal agudo

En la mayor parte de los casos la orientación diagnóstica de un RN con dificultad respiratoria se establece analizando conjuntamente los datos de anamnesis, del examen físico, de la radiografía de tórax y de las pruebas de laboratorio señalados en la tabla 3. Aunque las entidades descritas anteriormente son las más frecuentes en la patología respiratoria neonatal, el diagnóstico diferencial estará orientado a descartar otras posibles causas señaladas en la tabla 2. Algunos pacientes pueden presentar cuadros pulmonares asociados. Algunos ejemplos, no excepcionales, de estas situaciones son:

­- Neumotórax y neumomediastino. Aunque pueden ser espontáneos o secundarios a maniobras de reanimación tras el nacimiento, son más frecuentes en RN con EMH o SAM grave que requieren asistencia respiratoria.

­- Hemorragia pulmonar. Puede aparecer en RN con EMH y ductus persistente, infección, asfixia o errores innatos del metabolismo; muchas veces está relacionada con situaciones de insuficiencia cardíaca, hipoxia, ductus persistente en pretérminos y edema pulmonar hemorrágico46-49.

­- Hipoplasia pulmonar secundaria a oligohidramnios. Puede presentarse simultáneamente con infección pulmonar o EMH.

­- Hipertensión pulmonar persistente neonatal. Puede presentarse como un proceso primario (persistencia de circulación fetal), pero más frecuentemente se observa en RN con SAM, bronconeumonía, hipoplasia pulmonar y algunos casos de EMH y en cardiopatías congénitas.

El diagnóstico prenatal de malformaciones, como hernia diafragmática congénita, malformación adenomatosa quística pulmonar, quilotórax congénito, o situaciones con riesgo de desarrollar hipoplasia pulmonar o debilidad muscular e hipotonía congénita, no sólo tiene gran utilidad diagnóstica, sino que permite anticipar medidas terapéuticas (p. ej., evacuación de derrame pleural masivo) previas al nacimiento y posibilita que el parto tenga lugar en una unidad perinatal donde puedan aplicarse las medidas terapéuticas adecuadas para conseguir el mejor resultado.

En algunos cuadros de dificultad respiratoria neonatal no se puede establecer un diagnóstico etiológico. La respuesta inflamatoria ante infecciones intrauterinas (corioamnionitis)50, anomalías en la composición del surfactante y otras alteraciones genéticas51 abren nuevas perspectivas tanto en el diagnóstico de la enfermedad pulmonar neonatal aguda (tabla 4) como en el desarrollo de enfermedad pulmonar crónica de la prematuridad y otros problemas respiratorios (asma) en edades posteriores.

Bibliografía recomenda

Levine EM, Ghal V, Barton JJ, Strom CM. Mode of delivery and risk of respiratory diseases in newborns. Obstet Gynecol 2001;97:439-42.
Estudio epidemiológico retrospectivo sobre 29.669 nacimientos en una sola institución durante 7 años. Estudia el riesgo de taquipnea transitoria, de enfermedad de membrana hialina y de hipertensión pulmonar persistente neonatal en cesárea y parto vaginal.

Arthur R. The neonatal chest X-ray. Paediatr Respir Rev 2001;2:311-23.
Completa y actualizada revisión de la patología respiratoria neonatal con 27 imágenes de estudios radiológicos y tablas útiles para una correcta interpretación y orientación diagnóstica.

Ghidini A, Spong CY. Severe meconium aspiration syndrome is not caused by aspiration of meconium. Am J Obstet Gynecol 2001;135:931-8.
Artículo de opinión que analiza, realizando un metaanálisis, la evidencia de la relación causal entre aspiración perinatal de meconio y síndrome de aspiración meconial grave, y presenta los datos existentes en la bibliografía referentes a esta compleja enfermedad.

Hjalmarson O. Epidemiology and classification of acute neonatal respiratory disorders. A prospective study. Acta Paediatr Scand 1981;70:773-83.
Estudio epidemiológico prospectivo sobre 32.281 recién nacidos que analiza la patología respiratoria neonatal así como su incidencia en relación con la edad gestacional y los factores perinatales. Presenta una clasificación de conjunto de las causas más habituales (no malformativas) de distrés respiratorio.

Avery ME, Mead J. Surface properties in relation to atelectasis and hyaline membrane disease. Am J Dis Child 1959;95:517-23.
Primera descripción del aumento de tensión superficial que se produce en los pacientes, entonces con una alta mortalidad, que fallecían con "membranas hialinas" recubriendo los alveolos pulmonares. Un clásico y un hito en la patología neonatal de lectura recomendada para los neonatólogos y para los interesados en fisiopatología respiratoria.

Bibliografía

1. Hjalmarson O. Epidemiology and classification of acute neonatal respiratory disorders. A prospective study. Acta Paediatr Scand 1981;70:773-83.
Medline
2. Field DJ, Milner AD, Hopkin IE, Madeley RJ. Changing patterns in neonatal respiratory disease. Pediatr Pulmonol 1987;3:231-5.
Medline
3. Silverman WA, Andersen DH. Silverman score ­ a system for grading severity of underlying lung disease. Pediatrics 1956;17:1-9.
Medline
4. Avery ME, Mead J. Surface properties in relation to atelectasis and hyaline membrane disease. Am J Dis Child 1959;95:517-23.
5. Greenough A, Roberton NRC. Acute respiratory disease in the newborn. En: Rennie JM, Roberton NRC, editors. Textbook of Neonatology. Edinburgh: Churchill Livingstone, 1999;p. 481-607.
6. Barker PM, Gowen CW, Lawson EE, Knowles MR. Decreased sodium ion absorption across nasal epithelium of very premature infants with respiratory distress syndrome. J Pediatr 1997;120:373-7.
7. Elgellab A, Riou Y, Abbazine A, Truffert P, Matran R, Lequien P, et al. Effects of nasal continuous positive airway pressure (NCPAP) on breathing pattern in spontaneously breathing premature newborn infants. Intensive Care Med 2001;27:1782-7.
Medline
Articulo
8. Early surfactant administration with brief ventilation vs selective surfactant and continued mechanical ventilation for preterm infants with or at risk for RDS. Cochrane Database Syst Rev 2002;(2):CD003063.
9. Zapata A, Hernández JM, Grande C, Martínez I, Pérez J, de la Fuente P, et al. Pulmonary phospholipids in amniotic fluid of pathologic pregnancies: relationship with clinical status of the newborn. Scand J Clin Lab Invest 1989;49:351-7.
Medline
10. Verder H, Ebbesen F, Linderholm B, Robertson B, Eschen C, Arroe M, et al. Prediction of respiratory distress syndrome by the microbubble stability test on gastric aspirates in newborns of less than 32 weeks' gestation. Acta Paediatr 2003;92:728-33.
Medline
11. Arthur R. The neonatal chest X-ray. Paediatr Respir Rev 2001;2:311-23.
Medline
Articulo
12. Chan V, Greenough A, Gamsu HR. Neonatal complications of extreme prematurity in mechanically ventilated infants. Eur J Pediatr 1992;151:693-6.
Medline
13. Avery ME, Gatewood OB, Brumley G. Transient tachypnea of the newborn. Am J Dis Child 1966;111:380-5.
Medline
14. Wesenberg RL, Graven SN, McCabe EB. Radiological findings in wet lung disease. Radiology 1971;98:69-74.
Medline
15. Sundell H, Garrot J, Blankenship WJ, Shepard D, Stahlman MT. Sundell H, Garrot J, Blankenship WJ, Shepard D, Stahlman MT.
16. Levine EM, Ghal V, Barton JJ, Strom CM. Mode of delivery and risk of respiratory diseases in newborns. Obstet Gynecol 2001;97:439-42.
Medline
Articulo
17. James DK, Chiswik ML, Harkes A, Williams M, Hallworth J. Non-specifity of surfactant deficiency in neonatal respiratory disorders. Br Med J 1984;288:1635-8.
18. Webber S, Wilkinson AR, Lindsell D, Hope FL, Dobson SR, Isaacs D. Neonatal pneumonia. Arch Dis Child 1990;65:207-11.
Medline
19. Rubaltelli FF, Dani C, Reali MF, Bertini G, Wiechman L, Tangucci M, et al. Acute neonatal respiratory distress in Italy: a one year prospective study. Acta Paediatr 1998;87:1261-8.
Medline
Articulo
20. Sollecito D, Midulla M, Bavastrelli M, Panero A, Marzetti G, Rossi D, et al. Chlamydia trachomatis in neonatal respiratory distress of very preterm babies: biphasic clinical picture. Acta Paediatr 1992;81:788-91.
Medline
21. Ichiba M, Fujioka H, Saito M, Shintaku H. Neonatal listeriosis with severe respiratory failure responding to nitric oxide inhalation. Pediatr Int 2000;42:696-8.
Medline
Articulo
22. Martín Ibáñez I, Díaz González EP, Rodríguez Mígueles JM, Figueras Aloy J. Varicela neonatal. Descripción de un caso de bronconeumonía y edema pulmonar hemorrágico. An Esp Pediatr 2001;55:58-60.
Medline
23. Hocker JR, Cook LN, Adams G, Rabalais GP. Ganciclovir therapy of congenital cytomegalovirus pneumonia. Pediatr Infect Dis J 1990;9:743-5.
Medline
24. Cassell GH, Waites KB, Crouse DT. Perinatal mycoplasmal Infections. Clin Perinatol 1991;18:241-62.
Medline
25. Wang EE, Ohlsson A, Kellner JD. Association of Ureaplasma urealyticum colonization with chronic lung disease of prematurity: results of a metaanalysis J Pediatr 1995;127:640-4.
26. Flores JA. Milliary pattern in neonatal pneumonia. Pediatr Radiol 1988;18:355-6.
Medline
27. Manroe BL, Weinberg AG, Rosenfeld CR, Browne R. The neonatal blood count in health and disease: I. Reference values for neutrophilic cells. J Pediatr 1979;95:89-98.
Medline
28. Enguix A, Rey C, Concha A, Medina A, Coto D, Dieguez MA. Comparison of procalcitonin with C-reactive protein and serum amyloid for the early diagnosis of bacterial sepsis in critically ill neonates and children. Intensive Care Med 2001;27:211-5.
Medline
Articulo
29. Jovanovic R, Nguyen HT. Experimental meconium aspiration in guinea pigs. Obstet Gynecol 1989;73:652-6.
Medline
30. Tyler DC, Murphy J, Cheney FW. Mechanical and chemical damage to lung tissue caused by meconium aspiration. Pediatrics 1978;62:454-9.
Medline
31. Oh MH, Bae CW. Inhibitory effect of meconium on pulmonary surfactant function tested in vitro using the stable microbubble test. Eur J Pediatr 2000;159:770-4.
Medline
32. Schrama AJ, de Beaufort AJ, Sukul YR, Jansen SM, Poorthuis BJ, Berger HM. Phospholipase A2 is present in meconium and inhibits the activity of pulmonary surfactant: an in vitro study. Acta Paediatr 2001;90:412-6.
Medline
33. Ghidini A, Spong CY. Severe meconium aspiration syndrome is not caused by aspiration of meconium. Am J Obstet Gynecol 2001;135:931-8.
Articulo
34. Carey B. Neonatal air leaks: pneumothorax, pneumomediastinum, pulmonary interstitial emphysema, pneumopericardium. Neonatal Netw 1999;18:81-4.
Medline
35. Walker MW, Shoemaker M, Riddle K, Crane MM, Clark R. Clinical process improvement: reduction of pneumothorax and mortality in high-risk preterm infants. J Perinatol 2002;22:641-5.
Medline
Articulo
36. Kammen BF, Pacham P, Harrison MR, Gooding CA. The diaphanous diaphragm: a radiographic sign seen after patch repair of congenital diaphragmatic hernia in neonates. AJR Am J Roentgenol 2002;178:185-9.
Medline
37. Hussain AN, Hessel RG. Neonatal pulmonary hypoplasia: an autopsy study of 25 cases. Pediatr Pathol 1993;13:475-84.
Medline
38. Lauria MR, Gonik B, Romero R. Pulmonary hypoplasia: pathogenesis, diagnosis, and antenatal prediction. Obstet Gynecol 1995;86:466-75.
Medline
Articulo
39. Winn HN, Chen M, Amon E, Leet TL, Shumway JB, Mostello D. Neonatal pulmonary hypoplasia and perinatal mortality in patients with midtrimester rupture of amniotic membranes ­ a critical analysis. Am J Obstet Gynecol 2000;182:1638-44.
Medline
Articulo
40. Peleg D, Golichowski AM, Ragan WD. Fetal hydrothorax and bilateral pulmonary hypoplasia. Ultrasonic diagnosis. Acta Obstet Gynecol Scand 1985;64:451-3.
Medline
41. McIntosh N. Dry lung syndrome after oligoamnios. Arch Dis Child 1988;62:190-3.
42. Losa M, Kind C. Dry lung syndrome: complete airway collapse mimicking pulmonary hypoplasia. Eur J Pediatr 1998;157:933-8.
43. Kinsella JP, Abman SH. Clinical pathophysiology of persistent pulmonary hypertension of the newborn and the role of inhaled nitric oxide therapy. J Perinatol 1996;16:S24-7.
Medline
44. Wagenvoort CA. Misalignement of lung vessels: a syndrome causing persistent neonatal pulmonary hypertension. Hum Pathol 1986;17:727-30.
Medline
45. Riemenscneider TA, Nielsen HC, Ruttenberg HD, Jaffe RB. Disturbances of the transitional circulation: spectrum of pulmonary hypertension and myocardial dysfunction. J Pediatr 1976;89:622-5.
Medline
46. Cole VA, Normand IC, Reynolds EO, Rivera RP. Pathogenesis of hemorrhagic pulmonary edema and massive pulmonary hemorrhage in the newborn. Pediatrics. 1973;51:175-87.
47. Yeung CY Massive pulmonary hemorrhage in neonatal infection. Can Med Assoc J 1976;114:135-6.
Medline
48. Sheffield LJ, Danks DM, Hammond JW, Hoogenraad NJ. Massive pulmonary hemorrhage as a presenting feature in congenital hyperammonemia. J Pediatr 1976;88:450-2.
Medline
49. Garland J, Buck R, Weinberg M. Pulmonary hemorrhage risk in infants with a clinically diagnosed patent ductus arteriosus. A retrospective cohort study. Pediatrics 1994;94;719-23.
50. Yoon BH, Romero R, Jun JK, Park KH, Park JD, Ghezzi F, et al. Amniotic fluid citokines (interleukine-6, tumor necrosis factor alpha, interleukin-1 beta and interleukin-8) and the risk for the development of bronchopulmonary dysplasia. Am J Obstet Gynecol 1997;177:825-8.
Medline
51. Hallman M, Haataja R. Genetic influences and neonatal lung disease. Sem Neonatol 2003;8:19-27.
Articulo