Información de la revista
Vol. 12. Núm. 6.Noviembre - Diciembre 2014
Trastornos depresivos en niños y adolescentes
Páginas 275-365
Compartir
Compartir
Descargar PDF
Más opciones de artículo
Visitas
4744
Vol. 12. Núm. 6.Noviembre - Diciembre 2014
Trastornos depresivos en niños y adolescentes
Páginas 275-365
DOI: 10.1016/S1696-2818(14)70214-8
Acceso a texto completo
Precauciones de aislamiento en la atención sanitaria
Visitas
4744
Anna Sangorrin Iranzo
Servicio de Pediatría. Fundació Hospital de Nens. Barcelona. España
Este artículo ha recibido
4744
Visitas
Información del artículo
Texto Completo
Bibliografía
Descargar PDF
Estadísticas
Tablas (5)
Tabla 1. Precauciones estándar
Tabla 2. Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento de contacto
Tabla 3. Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento por gotas
Tabla 4. Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento por aire
Tabla 5. Tipo de mascarillas según su capacidad de filtración
Mostrar másMostrar menos
Texto Completo
Introducción

Las medidas de prevención ante las infecciones asociadas a la atención sanitaria (IAAS) son de gran importancia debido a la elevada morbimortalidad y el elevado coste económico que representan1,2.

Desde los años setenta, y posteriormente con el descubrimiento del virus de la inmunodeficiencia humana, los Centers for Disease Control (CDC) de los Estados Unidos de América se han convertido en referencia sobre guías de prevención de infecciones y recomendaciones para la protección de pacientes y personal sanitario3,4.

La mayor complejidad de la práctica clínica, la emergencia de nuevos patógenos y la resistencia de algunos microorganismos a los tratamientos antimicrobianos habituales hacen necesarias continuas revisiones y actualizaciones de estas propuestas. El concepto clásico de medidas de aislamiento ha dado paso al concepto de precauciones3–5.

Las características propias de la especialidad pediátrica (incontinencia, adquisición progresiva de inmunidad, contacto cercano entre pacientes, familias y personal sanitario) y las limitaciones estructurales de los centros sanitarios favorecen las IAAS2.

Puntos clave

  • Las precauciones de aislamiento son necesarias para el control de las infecciones asociadas a la atención sanitaria tanto en hospitales como en otros centros sanitarios.

  • Las infecciones asociadas a la atención sanitaria continúan siendo una importante fuente de morbimortalidad, generando un elevado coste en la atención de los pacientes.

  • Se describen 2 tipos de precauciones de aislamiento: las precauciones estándar (lavado de manos y otras condiciones higiénicas) y las precauciones basadas en el mecanismo de transmisión de las enfermedades (contacto, gotas y aire).

  • Las precauciones basadas en el mecanismo de transmisión deben utilizarse de forma empírica y podrán ser modificadas posteriormente cuando el patógeno o la infección sean identificados de forma definitiva.

  • Las características propias de la especialidad pediátrica (incontinencia, adquisición progresiva de inmunidad, contacto cercano entre pacientes, familias y personal sanitario) favorecen la transmisión de microorganismos en la atención sanitaria y, por tanto, un mayor riesgo de infección.

Epidemiología

Los datos epidemiológicos disponibles sobre las IAAS en pediatría presentan ciertas limitaciones dado que muchos de los registros suelen realizarse en unidades especializadas (unidad de cuidados intensivos pediátricos [UCIP] y neonatales, hemato-oncología, etc.) y exclusivamente en ámbito hospitalario6,7.

Estudios de incidencia sitúan las cifras de infección nosocomial (IN) alrededor del 5%8,9, con una amplia variación según el tipo de unidad de que se trate y la edad de los pacientes (mayor en menores de 12 meses); existiendo diferencias tan importantes como las que describe Raymond en un estudio multicéntrico europeo que mostró una tasa de incidencia de IN del 2,5%, con grandes diferencias (1% en unidades de pediatría general vs. 23,6% en UCIP)10.

Los estudios de prevalencia, como el Estudio de prevalencia de las infecciones nosocomiales en España (EPINE) y el European Prevalence Survey of Healthcare Associated Infections and Antimicrobial Use (EPPS), muestran cifras de prevalencia de IN total alrededor del 7,5% en la población general y del 3,83% en la especialidad pediátrica11.

Para la transmisión de los agentes infecciosos son necesarios elementos3,4:

  • 1.

    Un reservorio de microorganismos.

  • 2.

    Un huésped susceptible.

  • 3.

    Medios de transmisión para los microorganismos.

El reservorio puede ser el propio paciente, el personal sanitario o los familiares y visitas que pueden encontrarse asintomáticos o en período de incubación de alguna enfermedad infecciosa comunitaria o bien ser portadores de gérmenes patógenos (nasales o gastrointestinales).

La inmunidad del huésped, la virulencia del microorganismo, las enfermedades de base y los dispositivos externos del paciente favorecerán asimismo la infección.

Debe existir una elevada sensibilidad entre el personal sanitario para la detección precoz de las infecciones y la adopción de precauciones de aislamiento de forma individualizada. Para ello son importantes los programas de formación y supervisión periódicos3–5.

Las precauciones de los CDC para evitar la transmisión de agentes infecciosos en los centros sanitarios se estructuran en 2 categorías: precauciones estándar y precauciones basadas en el mecanismo de transmisión4.

Precauciones estándar

Son las medidas más importantes para la prevención de las IAAS y su objetivo es reducir el riesgo de transmisión de microorganismos a través de la sangre, los fluidos corporales (excepto el sudor), la piel no intacta y las mucosas. Estas medidas deben aplicarse a todos los pacientes, independientemente del diagnóstico y del conocimiento de la presencia o no de una posible infección3,4.

Las medidas que componen las precauciones estándar son (tabla 1):

  • Lavado de manos. Es la medida más importante para evitar la transmisión de microorganismos. Se deben distinguir 2 tipos de lavado de manos: el higiénico (con agua y jabón) y el aséptico (con jabón antimicrobiano o solución alcohólica)4,12. Debe ser de aplicación universal de forma independiente del uso de guantes. La Organización Mundial de la Salud establece 5 momentos para el lavado de manos13:

    • 1.

      Previo al contacto con el paciente.

    • 2.

      Antes de realizar un procedimiento limpio/aséptico o de manipular un dispositivo invasivo.

    • 3.

      Después del riesgo de exposición a fluidos corporales.

    • 4.

      Después del contacto con el paciente.

    • 5.

      Después del contacto con el entorno inmediato del paciente.

  • Equipo de protección personal (EPP). Conjunto de elementos utilizados para proteger al personal sanitario tanto del paciente como de su entorno. Está compuesto por: guantes, bata, mascarilla y protección ocular.

Tabla 1.

Precauciones estándar

Lavado de manos (independientemente del uso de guantes) 
Guantes (ante posible contacto con sangre o fluidos corporales o material contaminado y al manipular mucosas o piel no intacta) 
Mascarilla ± protectores oculares (en procedimientos que puedan generar salpicaduras) 
Bata (para evitar la contaminación de la bata o uniforme de trabajo) 
Material estéril y de un solo uso para extracciones y tratamientos invasivos y parenterales (contacto con sangre o fluidos), desinfección y esterilización de material reutilizable (ropa, habitación y material del paciente, material de traslado, etc.) 
Higiene respiratoria 
Prácticas seguras con las inyecciones 
Prácticas seguras para punciones lumbares (mascarillas para los procedimientos sobre el canal raquídeo) 

Es importante destacar que la utilización de guantes no sustituye en ningún caso al lavado de manos. La bata protegerá la piel y evitará el contagio a través de la ropa de trabajo. Las mascarillas pueden ser quirúrgicas (indicadas para la protección frente a partículas de mayor tamaño) o las mascarillas con filtro (utilizadas para la protección frente a aerosoles).

La selección del tipo de EPP dependerá del mecanismo de transmisión del agente infeccioso y el tipo de interacción con el paciente.

  • Prevención de las exposiciones accidentales a sangre y fluidos orgánicos. Medidas para la prevención de las lesiones en contexto de uso de agujas, bisturís y otros elementos cortantes introduciendo prácticas y elementos más seguros (dispositivos sin aguja, lancetas de seguridad, agujas de punta roma, etc.), así como dispositivos especiales para la recogida de material punzante4.

  • Higiene respiratoria. Representa un nuevo componente de las precauciones estándar incorporada a raíz de las epidemias de síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) en 2003 y aplicables a las epidemias de gripe estacional y nueva (H1N1)4,5,14. Su objetivo es evitar el riesgo de infección por microorganismos que se transmiten mediante gotas. Los enfermos y familiares que presenten signos de enfermedad respiratoria (tos, estornudos, rinorrea) deberán colocarse una mascarilla quirúrgica, situarse si es posible a cierta distancia en las salas de espera y recibir información sobre las normas de higiene al toser o estornudar y el uso de pañuelos de un solo uso.

  • Prácticas seguras en la administración de inyecciones. Los brotes de hepatitis víricas ampliamente conocidos podrían haberse evitado mediante el seguimiento de los principios básicos de la técnica aséptica en la preparación y administración de la medicación parenteral15. El uso de agujas y jeringas estériles de un solo uso y la prevención de la contaminación de los equipos de inyección para la medicación parenteral son las principales medidas dirigidas a evitar estos contagios. El material de riesgo debe ser eliminado en contenedores especiales. Nunca se deben recapsular las agujas utilizadas4.

  • Prácticas seguras para punciones lumbares. Los procedimientos realizados sobre el canal raquídeo (punciones lumbares, quimioterapia intratecal, anestesia epidural, etc.) deben ser realizados con mascarilla quirúrgica para evitar la transmisión mediante gotas de agentes infecciosos provenientes de la orofaringe4.

Precauciones basadas en el mecanismo de transmisión de las enfermedades

Existen 3 tipos específicos de precauciones basadas en el mecanismo de transmisión de las diferentes infecciones3,4:

  • 1.

    Contacto.

  • 2.

    Gotas.

  • 3.

    Aire.

Estas se utilizarán siempre junto a las precauciones estándar solas o bien en combinación entre ellas. Este tipo de medidas se aplicará ante la sospecha empírica de una infección o bien ante un diagnóstico sindrómico.

Si es posible, el paciente estará en una habitación individual y si esto no fuera posible, los pacientes infectados por el mismo microorganismo podrán compartirla.

Estas precauciones estarán indicadas en la puerta de la habitación mediante un cartel informativo sobre las medidas que deben tomarse al entrar. El material y el equipo de protección necesarios se colocarán fuera de la habitación y una vez utilizados se depositarán en un recipiente o bolsa dentro de la misma habitación. Las visitas y los traslados se intentarán limitar al máximo informando de las medidas de aislamiento que requiera.

Precauciones en la transmisión por contacto

La transmisión por contacto es la vía más frecuente de transmisión de las IAAS. El contagio puede producirse por contacto directo (persona-persona, habitualmente a través de las manos) o indirecto (a través de objetos).

El EPP está compuesto por guantes y bata que deben colocarse justo antes de entrar a la habitación y retirarse antes de salir de esta. Se recomienda uso exclusivo del material clínico reutilizable (fonendoscopio, termómetro, etc.).

Las principales infecciones y microorganismos que requieren aislamiento de contacto están descritos en la tabla 24,5,9.

Tabla 2.

Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento de contacto

Infecciones entéricas en niños incontinentes (Clostridium difficile, Norovirus, Rotavirus, virus de hepatitis A, Salmonella spp. y Shigella
Infecciones cutáneas muy contagiosas (herpes simple neonatal o mucocutáneo, pediculosis, escabiosis, herpes zóster diseminado en inmunodeprimidos, varicela, piodermitis estreptocócica y estafilocócica, abscesos o drenajes de heridas, celulitis extensas, úlceras infectadas) 
Fiebres hemorrágicas (ébola, fiebre de Lassa, etc.) 
Conjuntivitis víricas (adenovirus) 
Infecciones respiratorias (virus respiratorio sincitial, gripe, Parainfluenzae, enterovirus) 
Rubéola congénita 
Infecciones o colonizaciones por gérmenes multirresistentes (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, Acinetobacter baumannii, enterococos, enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro ampliado, Pseudomonas aeruginosa
Precauciones en la transmisión por gotas

Su objetivo es evitar las enfermedades infecciosas transmitidas mediante las gotas de Pflügge (partículas superiores a 5μm), que se producen al toser y hablar (distancias de menos de 1m) y durante procedimientos invasivos, como el aspirado traqueal/bronquial o las broncoscopias. Los microorganismos que se transmiten por gotas se describen en la tabla 34,5,9.

Tabla 3.

Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento por gotas

Enfermedad estreptocócica (escarlatina, faringitis, neumonía) 
Infecciones respiratorias víricas (gripe, rubéola, parotiditis, infecciones por adenovirus, rinovirus y parvovirus B19) 
Enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae 
Enfermedad invasiva por Neisseria meningitidis 
Tos ferina (Bordetella pertussis
Neumonía y bronquitis por Mycoplasma pneumoniae 
Difteria faríngea 

La mascarilla quirúrgica retiene y filtra las gotas que contienen microorganismos procedentes de las vías respiratorias superiores. Esta debe cubrir nariz y boca y ser impermeable a fluidos. Se debe colocar antes de entrar en la habitación.

Precauciones en la transmisión por aire

Tienen como objetivo evitar la transmisión de agentes patógenos que se encuentran en partículas menores de 5 μm y que proceden de las vías respiratorias del paciente, pudiendo quedar en suspensión en el ambiente, donde pueden persistir durante cierto tiempo recorriendo cierta distancia antes de ser inhaladas.

Idealmente el enfermo necesitará una habitación de aislamiento de aire (con un sistema de ventilación con presión negativa), específicamente construida y que tenga un filtro High Efficiency Particulate Air (HEPA) y cumpla los estándares aplicables. Las visitas estarán restringidas y la puerta siempre deberá estar cerrada4,5.

Ante la sospecha de cualquier enfermedad de transmisión por aire (tabla 4), se deberán aplicar las precauciones estándar, así como las medidas específicas.

Tabla 4.

Infecciones y gérmenes que requieren aislamiento por aire

Tuberculosis pulmonar, laríngea o bronquial bacilífera 
Varicela 
Sarampión 
Herpes zóster diseminado o localizado en inmunodeprimidos 
Fiebres hemorrágicas (ébola, fiebre de Lassa, etc.) 
SRAS 

SRAS: síndrome respiratorio agudo severo.

Se utilizarán mascarillas protectoras de partículas con filtros para el aire inhalado. Existen diferentes tipos de mascarilla en función de la eficacia mínima de filtración y de la fuga total hacia el interior (tabla 5)9.

Tabla 5.

Tipo de mascarillas según su capacidad de filtración

Tipo mascarilla  Partículas que atraviesan (%)  Partículas retenidas (%) 
FPP1  < 22  > 78 
FPP2  < 8  > 92 
FPP3  < 2  > 98 

FPP: Filtering Facepiece-Particle.

Tomado de Campins et al.9

Antes de entrar en una habitación con precauciones en la transmisión por aire, deberá ponerse una mascarilla de tipo Filtering Facepiece-Particle (FFP2) bien ajustada y esta se desechará al salir en una papelera destinada a este uso. En el caso de realizar maniobras que puedan generar aerosoles, se deberá usar un protector de tipo FFP3, así como un protector ocular. En los pacientes con tuberculosis bacilífera y en situaciones epidémicas determinadas (SRAS, H1N1, etc.), también es necesaria la mascarilla FFP3. El personal sanitario que presente inmunidad adecuada frente varicela y sarampión no necesitará ningún tipo de protección respiratoria5.

Ambiente protector

Merece una mención especial un tipo de aislamiento indicado exclusivamente para pacientes sometidos a trasplante alogénico de precursores hematopoyéticos, en los que hay mayor riesgo de infecciones fúngicas invasivas (aspergilosis)4,5. El ambiente protector minimiza los recuentos de esporas fúngicas en el aire que se han relacionado con obras en los hospitales o zonas vecinas. La habitación debe disponer de filtro HEPA.

Si el paciente debe salir para realizar pruebas o intervenciones y existen obras en el hospital o edificios cercanos, debe usar mascarilla FPP2. Se recomienda que el personal aplique las precauciones estándar y use bata y guantes. Las mascarillas no están indicadas de forma rutinaria en el personal sanitario.

Sistemas de monitorización y evaluación

Las medidas organizativas y la colaboración entre personal asistencial, laboratorio de microbiología y los servicios de Medicina Preventiva son imprescindibles para el correcto control de las IAAS mediante programas vigilancia, formación y supervisión de las prácticas realizadas.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía
[1.]
S. Coffin, E. Theoklis, M.D. Zauoutis
Infection control, hospital epidemiology, and patient safety
Infect Dis Clin N Am., 19 (2005), pp. 647-665
[2.]
S. Melendo, L.M. Vilca, I. Albero, N. Larrosa, M. de Arquer, M. Campins
Precauciones de aislamiento en un hospital pediátrico de tercer nivel
An Pediatr (Barc)., 75 (2011), pp. 21-25 http://dx.doi.org/10.1016/j.anpedi.2011.02.006
[3.]
J.S. Garner, Hospital Infection Practice Advisory Committee
Guideline for isolation precautions in hospitals
Infect Control Hosp Epidemiol., 17 (1996), pp. 53-80
[4.]
Siegel JD, Rhinehart E, Jackson M, Chiarello L. and the Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee. 2007 Guideline for isolation precautions: preventing transmission of infectious agents in healthcare settings [consultado 15 Jul 2014]. Disponible en: http://www.cdc.gov/ncidod/dhqp/pdf/isolation2007.pdf.
[5.]
Departament de Salut. Generalitat de Catalunya. Precaucions d’aïllament per evitar la transmissió d’agents infecciosos als centres sanitaris [consultado 15 Jul 2014]. Disponible en: http://www.gencat.cat/salut/depsalut/html/ca/dir2100/spveprev2.pdf.
[6.]
I. Jordan, A. Bustinza, J.A. Concha, J. Gil, J.C. de Carlos, Téllez
Estudio multicéntrico nacional sobre la infección nosocomial en la UCIP
An Pediatr (Barc)., 80 (2014), pp. 28-33 http://dx.doi.org/10.1016/j.anpedi.2010.09.010
[7.]
M. Urrea, S. Rives, O. Cruz, A. Navarro, J.J. García, J. Estella
Nosocomial Infections among pediatric hematology/oncology patients: results of a prospective incidence study
Am J Infect Control., 32 (2004), pp. 205-208 http://dx.doi.org/10.1016/j.ajic.2003.10.013
[8.]
CDC
National Nosocomial Infections Surveillance (NNIS). System report, data summary from January 1992 through June 2004, issued October 2004
Am J Infect Control., 32 (2004), pp. 470-485 http://dx.doi.org/10.1016/S0196655304005425
[9.]
M. Campins, S. Otero, O. Lushchenkova
Prevenció de la transmissió de les infeccions a les unitats d’hospitalització pediàtrica
Pediatr Catalana., 66 (2006), pp. 244-250
[10.]
J. Raymond, Y. Aujard, The European Study Group
Nosocomial infections in pediatric patients: a European, multicenter prospective study
Infect Control Hosp Epidemiol., 21 (2000), pp. 260-263 http://dx.doi.org/10.1086/501755
[11.]
J. Vaqué, A. Asensio, Grupo de Trabajo EPINE
El estudio de prevalencia de las infecciones nosocomiales en Espanña EPINE-EPPS 2012
Med Prev, XIX (2013), pp. 25-29
[12.]
CDC
Guideline for Hand Hygiene in Health-Care Settings. Recommendations of the Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee and the HICPA/SHEA/APIC/IDSA Hand Hygiene Task Force
MMWR, 51 (2002), pp. 1-42
[13.]
World Health Organization. WHO guidelines on hand higiene in health care. Geneva 2009 [consultado 15 Jul 2014]. Disponible en: http://www.who.int
[14.]
S.E. Tarrac
Application of the Updated CDC Isolation Guidelines for Health Care Facilities
AORN J., 87 (2008), pp. 534-546
[15.]
CDC
Transmission of hepatitis B and C viruses in outpatient settings —New York, Oklahoma, and Nebraska, 2000–2002
MMWR Morb Mortal Wkly Rep., 52 (2003), pp. 901-906
Copyright © 2014. Elsevier España, S.L.U.
Anales de Pediatría Continuada

Suscríbase a la newsletter

Opciones de artículo
Herramientas

¿Es usted profesional sanitario apto para prescribir o dispensar medicamentos?

Política de cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.